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Tierra mojada

Diosas en la frontera
29 sept
1 min de lectura

Fue un encuentro fugaz.

La luna se hizo cómplice silenciosa;

Sus cuerpos desnudos revolotearon en la humada hierva,

Bañados en su propio aliento retozaron al son del canto de los grillos;

El tiempo les permitió soñar con ese momento,

cuando al primer pujo su alegría le acompaño por siempre.


Autora: Lucía Vargas - La diosa Dabeiba

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